Anoche, cenando con un pequeño grupo de amigas y amigos, alguien hizo un comentario sobre otro amigo en común que tiene una sidrería y cuya sidrería tiene un cliente -parece ser que asiduo- que se dedica a "traer mercancía" a un prostíbulo/hotel de las afueras...
Al margen del marcado gusto español por el humor negro, y de lo distendido del momento, nadie se escandalizó, nadie se indignó... nadie dijo nada.
Días atrás, con un amigo en casa, sonaba el telediario, una noticia captó nuestra atención, justo cuando comenzaba la siguiente, giraron la cabeza. Otra asesinada a manos de su pareja. Nada nuevo.
Ayer, una mujer afgana viuda, embarazada, asesinada legalmente por adúltera. Ninguna voz más alta que otra... Tampoco es nada nuevo.
Cambiemos el sujeto, imaginémonos que en vez de traer mujeres (y menores) para ser explotadas y prostituidas, fueran hombres y chicos sin recursos de países pobres.
Que en vez de ser una mujer muerta casi cada semana a manos de su pareja o expareja, aparecieran futbolistas muertos cada semana, "quería cambiar de equipo y no podía soportalo", "el futbolista hallado muerto fue violado y golpeado con un pico","pues era un chico estupendo, no entiendo cómo llegó a eso, estaría drogado", "algo habrá hecho el futbolista" ...
Que en vez de matar a mujeres impunemente, por ser mujeres, en Afganistán (por ejemplo), mataran a negros, por ser negros.
¿Cambiaria la percepción social y la envergadura del problema? ¿Se sería más consciente de las atrocidades?
La violencia contra las mujeres está tan normalizada, tan interiorizada, que no sorprende, y a menudo ni ofende...
Hello world!
Hace 23 minutos


(y que viva Paul!) 
